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Cinco maneras para decir No con tranquilidad y confianza

¿Decir No cuando así lo sientes es algo que haces con la frecuencia que necesitas? Decir No es una declaración. Declaro que no haré eso que me pides. Una declaración es un acto lingüístico a partir del cual construimos nuestro futuro. Porque si digo que no iré a comer contigo mañana mi futuro (mañana) es distinto a si te digo que sí iré a comer. Así de simple y de poderosas son las declaraciones.

Tanto a la hora de comunicarte con tu familia, amigos, pareja, en el trabajo o en las nuevas condiciones de vida que estamos enfrentando actualmente con tantos cambios, necesitas desarrollar la habilidad de decir si o no en función de lo que realmente necesitas.

Hoy te doy 5 formas de decir No con toda tranquilidad, sin culpa, con confianza, con seguridad y sobre todo de manera que sigas cuidando tu relación. Muchas veces tienes miedo a decir que no porque temes que la relación se dañe, que te dejen de querer, que te dejen de tener en cuenta o te dejen de valorar. Vas a aprender cómo hacerlo con estas claves básicas que te lo van a permitir sin ningún problema.

Esenciales antes de decir no con tranquilidad y confianza

Qué piensas de los que dicen que no

Antes de empezar haz el siguiente ejercicio:

Piensa en una persona que suele decir No cuando quiere hacerlo.

Observa cuál es la primera evaluación que haces sobre esa persona, cuál es tu idea, tu opinión sobre ella. Es agradable, es desagradable, te parece que lo hace bien, te parece que no lo hace bien, te parece que es apropiada, no es tan apropiada.

Lo primero que necesitas observar son tus creencias sobre decir No. Porque cuando tus creencias te impiden decir no cuantas veces necesitas, lo que sucede es que tus necesidades quedan relegadas, no son atendidas y no son reconocidas. Te han educado para ser agradable, para ser apropiados y no para cuidar y satisfacer nuestras propias necesidades. ¿Qué pasa a tus emociones cuando no puedes reconocer tus necesidades y satisfacerlas? Empiezan a descontrolarse.

Si haces teletrabajo es probable que estés sobrecargado de tareas, que se estés sobrecargando de responsabilidades porque tienes miedo a decir no al jefe, al compañero, al cliente. Temes que te puedan despedir o que no cuenten más contigo o que te aíslen. Estas 5 claves te pueden ayudar.

Necesitas tener claridad respecto a los valores que guían tu vida.

Si tienes claramente definidos tus valores, aquello que es esencial en tu vida tendrás mayor confianza a la hora de rechazar o declinar algunos pedidos. Valores como el respeto, la verdad, la impecabilidad, el compromiso. Define los tuyos y vive de acuerdo a ellos, verás que te es mucho más fácil decir No si vives en coherencia con valores que te dan una ruta a seguir. Porque si un valor que te guía es la impecabilidad o el cumplimiento, no eres coherente si dices que si a todo para después ser impuntual o entregar en en cualquier condición o cancelar en último momento una salida a tu hijo.

Necesitas tener claridad respecto a lo que te importa, a lo que es central en tu vida

Además de tus valores, define lo que te importa y es central para ti. ¿Pasar tiempo de calidad con tu familia es central en tu vida, tu pareja, tu trabajo, tu carrera profesional con qué estás comprometido? ¿Qué es lo que te importa?

Si eso que te están proponiendo está alineado con tus valores y con lo que es esencial para ti, dices que sí, y si eso que te están pidiendo o te están proponiendo no está alineado con tus esenciales, con tus principios, dices que no. Fácil ¿no?

Maneras de decir no

Psicología para la acción

Éstas son las 5 maneras que te propongo utilices para decir no.

1. Reagendar

Te piden hacer algo hoy y estás fatal de tiempo o para esta semana te viene mal porque estás lleno de trabajo, porque ves que no tienes un hueco adicional, porque te es imposible hacer eso que te está pidiendo tu hijo, tu primo, o quien sea.

Lo que puedes decir es: hoy no puedo puedo tal día o te propongo esta otra fecha, ¿te viene bien? Así al final es el otro el que va a decidir si sí lo vas a hacer tú o busca alguien más que lo haga. Es mejor darle opciones de fecha desde ahora que en el último momento decirle que no lo harás.

2. Delegar

Cuando has indagado qué necesita o le preocupa al otro en eso que te está pidiendo, tal vez descubres que no eres la persona indicada para realizar esa tarea o bien que no eres la única que puede hacerla. Incluso es probable que haya otra personas más indicada o igual de competente que tú para dicho pedido y que puede hacerlo pronto. Entonces bien puedes delegar tú la tarea o puedes decirle a quién tiene la necesidad con quién puede resolverlo.

3. Renegociar

Cuando te piden algo te parece que se puede hacer de otra manera, en otras condiciones, con otro contenido, o bien puedes realizar tu parte del trabajo y delegar el resto. No se trata de decir No sin más, sino, me puedo hacer cargo de este otro modo.

4. Declinar

Es probable que inicialmente hayas dicho que si y una vez te das cuenta, de manera inmediata y no justo cuando se vence el plazo, avisa al otro que no podrás cumplir, para que de esta manera pueda buscar quién resuelva su necesidad. De lo que se trata no es de cumplir a toda costa, sino de cuidar al otro, y eso pasa por avisarle para que pueda resolverlo a tiempo.

5. Prometo prometer

No tienes que responder si o no de inmediato, a no ser que te lo pidan de manera directa. ¿Y quién te ha metido esa presión de responder de inmediato? Tu mismo. Puedes prometerle al otro que lo considerarás y así podrás evaluar si eres la persona indicada, si tienes tiempo, si tienes las condiciones para hacer es lo que te está pidiendo y al final de ese tiempo que le pides (que puede ser un par de días o unas semanas en función de si lo que te pide hacer es simple o complejo) le darás una respuesta.

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© Anamaya | Psicología para la Acción | Vigo, España | 2017

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