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Agotamiento emocional en el trabajo: 6 pautas para renacer

Tabla de contenidos

¿Te sientes agotada emocionalmente aunque no trabajes tantas horas como antes?

¿Despiertas cansada aunque hayas dormido tus ocho horas?

¿Sientes que tu trabajo ya no tiene sentido, aunque operativamente lo hagas bien?

Si respondiste sí a alguna de estas preguntas, quizás no estés experimentando agotamiento por exceso de trabajo. Estás experimentando agotamiento del alma.

La diferencia es crucial: puedes estar agotada no porque hagas demasiado, sino porque lo que haces está desconectado de lo que realmente importa para ti. Y esa desconexión duele. Y ese dolor, si no lo atiendes, se convierte en sufrimiento crónico.

Pero aquí está la buena noticia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

En esta entrada descubrirás 6 pautas con base en la psicoterapia Gestalt integrativa y la neurociencia para dejar el drama emocional, regular tu sistema nervioso y reconectar con tu propósito profesional.

El drama profesional: cuando tu trabajo ya no tiene sentido

El agotamiento emocional que experimentan muchas profesionales de 30 a 55 años no es burnout clásico.

El síndrome de burnout, según Christina Maslach, se caracteriza por tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal. Surge típicamente por exceso de carga laboral, ambientes tóxicos o falta de recursos para cumplir demandas.

Pero lo que veo en consulta es diferente.

Veo mujeres que objetivamente no están sobrecargadas de trabajo. Que incluso han reducido su jornada laboral. Que técnicamente son exitosas y competentes.

Y aun así, están exhaustas.

¿Por qué?

Porque están atrapadas en un ciclo emocional abierto. Porque operativamente cierran tareas, pero emocionalmente no cierran nada. Porque cada día se levantan a hacer algo que ya no resuena con quiénes son realmente.

Y esa incongruencia entre lo que haces y lo que necesitas vivir te drena. Te vacía. Te agota desde el alma.

Por qué tu cerebro alimenta el sufrimiento

Aquí está el problema: tu cerebro no está diseñado para la felicidad. Está diseñado para la supervivencia.

Y para sobrevivir, tu cerebro tiene un sesgo de negatividad evolutivo.

Durante millones de años, los seres humanos que sobrevivieron fueron aquellos que prestaban más atención a las amenazas que a las recompensas. Era más importante recordar dónde estaba el peligro que dónde estaba la comida.

Por eso tu cerebro está entrenado en centrarse en lo negativo. En lo que falta. En lo que está mal. En lo que no funciona.

El neuropsicólogo Rick Hanson lo explica así: «El cerebro es como el velcro para las experiencias negativas y como el teflón para las positivas».

Esto significa que si no entrenas conscientemente tu atención, tu cerebro automáticamente buscará confirmación de que tu situación es insostenible, de que no hay salida, de que estás atrapada.

Y desde ese estado mental de supervivencia, el sufrimiento parece la única opción.

Pero aquí está lo importante: una vez que tu cerebro evalúa la situación y confirma que tu supervivencia física no está en riesgo, permanecer en alerta y sufrir es tu elección.

No es una elección consciente. No es que quieras sufrir. Pero es una elección que haces cada vez que no entrenas tu sistema nervioso para salir del modo amenaza.

Gestalt integrativa: cerrar ciclos emocionales, no solo operativos

En psicoterapia Gestalt hablamos del ciclo de la experiencia o ciclo de contacto.

Este ciclo describe cómo las personas satisfacemos nuestras necesidades. Tiene varias fases:

  1. Reposo: Equilibrio inicial
  2. Sensación: Surge una necesidad
  3. Conciencia: Identificas qué necesitas
  4. Energetización: Te preparas para actuar
  5. Acción: Te mueves hacia lo que necesitas
  6. Contacto: Satisfaces la necesidad
  7. Retirada: Vuelves al reposo

Cuando el ciclo se completa, hay paz. Hay cierre. Hay integración.

Pero cuando el ciclo se interrumpe en cualquiera de sus fases, la necesidad queda insatisfecha y el asunto inconcluso drena tu energía.

Y aquí está el problema que veo constantemente en profesionales agotadas:

Cierran ciclos operativos, pero no ciclos emocionales.

Por ejemplo:

  • Terminas un proyecto en el trabajo (ciclo operativo cerrado)
  • Pero no te sientes satisfecha porque nadie reconoció tu esfuerzo (ciclo emocional abierto)
  • Cumples todas tus responsabilidades laborales (ciclo operativo cerrado)
  • Pero no sientes que estés aportando algo significativo (ciclo emocional abierto)
  • Resuelves problemas todo el día (ciclo operativo cerrado)
  • Pero nadie pregunta cómo estás tú (ciclo emocional abierto)

Esos ciclos emocionales abiertos se acumulan. Y esa acumulación es lo que genera el agotamiento del alma.

No estás cansada por hacer. Estás cansada por hacer sin sentido. Por dar sin recibir. Por funcionar sin vivir.

Las 6 pautas para profesionales que quieren renacer

Ahora que entiendes que tu agotamiento no es por exceso sino por desconexión, y que tu cerebro está programado para el drama, estas 6 pautas te ayudarán a salir del sufrimiento y reconectar con tu energía vital.

Pauta 1: Llenar la poza con agua limpia

Tu mente es como una poza de agua sucia. No puedes simplemente darle vuelta para que toda el agua sucia salga de ahí.

Para limpiarla, lo mejor que puedes hacer es dejar caer sobre ella un chorro muy potente de agua limpia. A medida que el agua se desborda, el agua limpia reemplazará el agua sucia.

Con la mente funciona igual.

Llénala de agua limpia: pensamientos nutritivos, conversaciones constructivas, lecturas inspiradoras, contenido que te eleve, personas que te sostienen.

Y aquí es donde entra el mindfulness.

Empecé con prácticas de meditación en mi adolescencia. Me daba cuenta de cómo mi interior se calmaba. A pesar de las dificultades a mi alrededor, lograba tener cada vez mayor sensación de calma y liviandad.

Con los años de práctica, lo que más noto es la velocidad con la que puedo salir del drama.

No significa que el drama no aparezca. Los problemas, las preocupaciones, las relaciones fluctúan. Es la vida. Entonces siempre habrá dolor.

Pero quedarme en el drama es algo que ya no necesito para sentirme viva.

Y esto es importante: he visto que muchas personas se quedan en el sufrimiento porque sienten tal intensidad que les da vida. Suena extraño, pero es así. El drama se convierte en la forma de sentir que existes. (Dime en comentarios si quieres que desarrolle esta idea en otra entrada).

Así que ahora, al no quedarme atrapada, puedo pasar a lo importante con mayor velocidad y más energía.

Porque el drama y el sufrimiento drenan la energía. De ahí el agotamiento emocional.

El mindfulness no es una moda. Es la manera de calmar tu sistema nervioso y de llenar la poza de agua limpia. A medida que practicas, vas limpiando el contenido de tu mente.

Pauta 2: Cambiar de foco

Una vez que empiezas a llenar tu mente con contenido nutritivo, el siguiente paso es cambiar el foco de atención.

Tu cerebro busca lo que tú le indicas que busque. Si le dices que busque problemas, encontrará problemas. Si le entrenas para buscar posibilidades, encontrará posibilidades.

Claramente, lo primero será resolver de la mejor manera la situación perturbadora. Bien haciendo uso de la nueva información con la que has alimentado tu mente. O bien haciendo aquello que has pensado hacer hace años pero que no te atreves porque piensas en el qué dirán, se enfadarán, no me amarán, y un largo etcétera.

Sin embargo, hay situaciones sobre las que simplemente no puedes actuar. Entonces actúa sobre ti y tu manera de experimentarlas.

Cambia el foco de atención.

Ocúpate de otros temas. Fíjate nuevas metas, planes o actividades. No te quedes dándole vueltas al problema como una noria, decisión además de desgastante, inútil.

Como decía Einstein: no podemos encontrar respuestas distintas mientras no cambiemos la manera de ver y hacer las cosas que queremos resolver.

Pauta 3: Hacer, hacer y hacer (activación desde el cuerpo)

Cambiar de foco implica hacer cosas distintas.

Si te sientes paralizada, puede ser que estés en un estado de pánico o colapso del sistema nervioso. Así que hay que moverse.

Es el momento de probar esos nuevos planes. De aprender lo que has querido desde siempre. De cambiar las rutinas, incluso las más sencillas de la vida cotidiana.

Es hora de aprender a respirar conscientemente. De salir a caminar. De bailar. De llamar a las amigas con las que no hablas hace más de un año.

Haz lo que quieras, pero haz algo. Actúa.

Poco a poco le dirás a tu cerebro que en muchas otras áreas de tu vida no existe peligro. Y esto te ayudará a sentir mayor confianza para resolver, afrontar o aceptar la situación que estás viviendo.

En la terapia Gestalt trabajamos mucho con el cuerpo. Porque tu cuerpo es tu brújula. Tu cuerpo sabe antes que tu mente lo que necesitas.

Cuando te mueves, cuando actúas desde el cuerpo y no solo desde la mente, activas circuitos neuronales diferentes. Sales del modo pensamiento-rumia y entras en el modo acción-solución.

Pauta 4: Si llueve, usa botas de agua (aceptación radical)

¿Qué haces cuando te levantas para ir a trabajar y llueve?

¿Lloras desconsoladamente durante horas? ¿Llamas a toda tu familia y amigas para contarles lo desgraciada que es tu vida? ¿O simplemente te abrigas y te calzas con tus botas de agua?

Es probable que no desees que llueva. Es probable que tuvieses planes para irte caminando ese día al trabajo. Es probable que hubieses pensado en un look veraniego.

Pero llegó la lluvia. Y lo único que te queda es aceptarla.

Tu vida es igual.

Puedes llorar desconsoladamente por horas, o puedes aceptarla y ver el otro lado.

Para que un malestar se supere, no puedes negar que existe. Es necesario admitirlo para cambiarlo. Para hacer lo mejor que puedes, con los recursos que tienes, ante esa situación.

Frente a las relaciones rotas, los miedos, el malestar, las frustraciones, las pérdidas y las heridas emocionales, es inevitable sentir dolor. Pero el sufrimiento es opcional.

Esta es una de las enseñanzas más profundas de Buda hace 2,500 años. Y sigue siendo cierta hoy.

El dolor es la respuesta natural de tu organismo ante una pérdida, una frustración, una injusticia. Es biológico. Es inevitable.

El sufrimiento es lo que añades al dolor cuando te resistes a aceptarlo. Cuando te quedas en el «no debería ser así», «por qué a mí», «esto es injusto».

La aceptación radical no significa resignación. No significa que te guste lo que está pasando. No significa que no vayas a actuar para cambiarlo.

Significa: esto es lo que es ahora. Y desde aquí, ¿qué puedo hacer?

Pauta 5: Mantener esa nueva información (integración de recursos)

Una vez encuentras tus propias «botas de agua» —aquellas ideas, aprendizajes, estrategias que te permiten superar el dolor y dejar de elegir el sufrimiento— es fundamental mantener esa nueva información activa.

Todos esos nuevos recursos, si los utilizas con frecuencia, pasarán a hacer parte de las ideas y la imagen que tienes de ti misma.

Y eso te permitirá sentir confianza para diseñar nuevas posibilidades.

Aquí es donde la práctica constante de mindfulness se vuelve esencial. No es algo que haces una vez y ya está. Es un entrenamiento diario de tu sistema nervioso.

Como cualquier habilidad, la regulación emocional se fortalece con la práctica.

Pauta 6: Escribe los desenlaces posibles (apertura de futuros)

Cuando estás en estado de colapso o supervivencia, tu cerebro solo ve una salida: la catastrófica.

Pero siempre hay más de un futuro posible.

Crea múltiples escenarios.

Desde el más negativo (una tormenta eléctrica, volviendo al ejemplo de la lluvia) hasta el más optimista. Y contempla las posibilidades que ofrece cada uno de esos escenarios.

Escríbelos. Literalmente.

Toma papel y lápiz y describe:

  • El peor escenario posible (y qué harías si ocurre)
  • Un escenario intermedio realista
  • El mejor escenario posible

Este ejercicio hace dos cosas:

  1. Desactiva la catastrofización al poner sobre papel el peor escenario y darte cuenta de que incluso ahí hay opciones.
  2. Abre posibilidades al mostrarte que no hay una sola salida. Hay múltiples futuros disponibles.

Como me decía alguien una vez en consulta: «Vista así, la vida no es tan terrible y puede llegar incluso a ser interesante».

Tu sistema nervioso como brújula: por qué el mindfulness no es una moda

El mindfulness no es «una moda new age». Es una herramienta de regulación del sistema nervioso con base científica.

Cuando estás en modo supervivencia (lo que la Teoría Polivagal de Stephen Porges llama «estado simpático hiperactivo» o «estado dorsal de colapso»), tu capacidad de tomar decisiones conscientes se reduce drásticamente.

No puedes pensar con claridad. No puedes ver opciones. No puedes acceder a tu sabiduría interna.

El mindfulness te ayuda a:

  1. Activar el sistema nervioso parasimpático (estado de calma y conexión social)
  2. Aumentar la variabilidad de la frecuencia cardíaca (indicador de flexibilidad emocional)
  3. Fortalecer la corteza prefrontal (área del cerebro responsable de la toma de decisiones conscientes)
  4. Reducir la actividad de la amígdala (centro del miedo y la reactividad)

Cuando tu sistema nervioso está regulado, puedes:

  • Tomar decisiones desde la claridad, no desde el pánico
  • Acceder a tu intuición y sabiduría interna
  • Responder en lugar de reaccionar
  • Sentir las emociones sin ser secuestrada por ellas

Es neurociencia aplicada, no teoría abstracta.

La respiración consciente es tu ancla. Es la herramienta más accesible y poderosa que tienes para regular tu sistema nervioso en cualquier momento.

Tres respiraciones profundas y conscientes pueden cambiar tu estado interno. Pueden sacarte del modo supervivencia y llevarte al modo presencia.

Y desde la presencia, puedes elegir. Puedes actuar. Puedes crear.

Psicología para la Acción: Inventario de botas de agua

Este ejercicio te ayudará a identificar tus recursos personales para enfrentar adversidades sin quedarte atrapada en el sufrimiento.

Paso 1: Identifica una situación difícil actual

Piensa en una situación que te está generando malestar ahora mismo. Puede ser:

  • Una decisión profesional que debes tomar
  • Un conflicto en el trabajo
  • La sensación de estar atrapada en un trabajo sin sentido
  • Una relación profesional complicada

Paso 2: Reconoce el dolor inevitable

Escribe: «Lo que duele de esta situación es…»

Sé honesta. No minimices el dolor. Nombra lo que realmente duele.

Paso 3: Identifica el sufrimiento opcional

Ahora escribe: «El sufrimiento que yo añado es…»

Aquí vas a identificar:

  • Las vueltas mentales que le das al problema
  • Las historias catastróficas que te cuentas
  • La resistencia a aceptar lo que es
  • El «no debería ser así»

Paso 4: Encuentra tus botas de agua

Pregúntate: «¿Qué recursos tengo para atravesar esta situación?»

Escribe al menos 5 recursos. Pueden ser:

  • Habilidades que ya tienes
  • Personas que te pueden apoyar
  • Experiencias pasadas donde superaste algo similar
  • Prácticas que te ayudan (respiración, caminar, escribir, hablar con alguien)
  • Conocimientos o información que necesitas buscar

Paso 5: Elige una acción concreta

De todos los recursos que identificaste, elige UNO y comprométete a usarlo en las próximas 24 horas.

No elijas diez cosas. Elige una. Y hazla.

La acción, por pequeña que sea, te saca del modo victima y te pone en modo agente de tu propia vida.

Preguntas frecuentes sobre agotamiento emocional y sufrimiento

¿Cómo sé si tengo burnout o agotamiento del alma?

El burnout clásico se relaciona con sobrecarga laboral objetiva, despersonalización (cinismo hacia el trabajo y las personas) y baja realización personal. El agotamiento del alma ocurre cuando tu trabajo está desconectado de tu propósito, incluso si objetivamente no estás sobrecargada. Si te sientes exhausta pero no por exceso de tareas, sino por falta de sentido, probablemente sea agotamiento del alma.

¿El mindfulness realmente funciona o es solo una moda?

El mindfulness tiene décadas de investigación científica que respaldan su efectividad para regular el sistema nervioso, reducir ansiedad y depresión, y mejorar la toma de decisiones. No es una moda. Es una herramienta neurobiológica con efectos medibles en el cerebro (mayor actividad en corteza prefrontal, menor reactividad de amígdala, mejor variabilidad cardíaca).

¿Cuánto tiempo necesito practicar mindfulness para ver resultados?

Investigaciones muestran que 8 semanas de práctica diaria (incluso 10-15 minutos al día) generan cambios estructurales en el cerebro. Sin embargo, los beneficios de regulación emocional pueden sentirse desde las primeras prácticas. La clave es la constancia, no la duración de cada sesión.

¿Qué hago si no puedo cambiar mi situación laboral pero me está agotando?

Primero, distingue entre lo que puedes controlar y lo que no. Luego, trabaja en dos frentes: (1) Regulación de tu sistema nervioso con mindfulness y respiración para no quedarte atrapada en el drama, y (2) Reconexión con tu propósito más amplio. A veces no puedes cambiar el trabajo inmediatamente, pero sí puedes cambiar cómo te relacionas con él mientras tomas decisiones a largo plazo.

¿La aceptación radical significa que me resigne a sufrir?

No. Aceptación radical significa: «Esto es lo que es ahora». No significa que te guste, que lo apruebes o que no vayas a actuar. Significa que dejas de gastar energía en resistirte a la realidad y usas esa energía para decidir qué hacer desde aquí. La aceptación es el punto de partida para la acción consciente, no la resignación pasiva.

¿Cómo sé si necesito terapia o puedo manejar esto sola?

Si tu agotamiento emocional interfiere con tu funcionamiento diario (dormir, comer, relaciones, trabajo), si tienes pensamientos recurrentes de desesperanza, si te sientes desconectada de ti misma durante semanas, busca apoyo profesional. La terapia Gestalt integrativa puede ayudarte a identificar ciclos emocionales abiertos y cerrarlos para recuperar tu energía vital.

Desde dónde decides tu próximo paso

Ahora sabes que tu agotamiento no es por hacer demasiado. Es por hacer sin sentido.

Sabes que tu cerebro está programado para el drama, pero puedes entrenarlo para la posibilidad.

Sabes que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.

Y sabes que tu sistema nervioso es tu brújula. Cuando está regulado, puedes tomar decisiones conscientes. Cuando está desregulado, solo puedes sobrevivir.

La pregunta no es si tu situación es difícil. La pregunta es: ¿qué haces con esa dificultad?

¿Te quedas atrapada en el drama que drena tu energía?

¿O usas las 6 pautas para salir del sufrimiento y reconectar con tu propósito?

Las «botas de agua» que necesitas para atravesar esta lluvia ya están dentro de ti. Solo necesitas identificarlas y usarlas.

Como profesionales que queremos renacer —no solo sobrevivir—, merecemos vivir desde el propósito, no desde el agotamiento.

¿Lista para dejar el agotamiento del alma y reconectar con tu propósito?

 

Pronto abriré las puertas de Renacer Profesional, mi comunidad en Skool donde profesionales como tú cierran ciclos emocionales, regulan su sistema nervioso y rediseñan su vida profesional desde la claridad.

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No tienes que atravesar esto sola. La comunidad te espera.

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El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional. Tu sistema nervioso es tu brújula. Y renacer es posible.

 

Nota de actualización: Este artículo fue ampliado y actualizado en enero de 2026 con nuevas perspectivas sobre agotamiento del alma vs burnout clásico, ciclos emocionales desde la Gestalt integrativa, y prácticas de regulación del sistema nervioso a través de mindfulness.

 

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