Psicología
para la acción

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Me siento atrapado en mi trabajo: cuando el miedo te paraliza

Tabla de contenidos

«Me siento atrapado.»

Cuatro palabras que resumen años de frustración. Años de despertarte sin ganas. Años de preguntarte cómo llegaste aquí y por qué no puedes salir.

No es que no sepas que algo tiene que cambiar. Lo sabes. Lo has sabido desde hace meses, quizás años.

Tal vez piensas que el problema es la falta de opciones. No es así. Es que desde donde estás, no ves ninguna.

Te levantas cada mañana con un peso en el pecho. Abres los ojos y lo primero que sientes es resistencia. No quieres ir. Pero vas. Porque tienes responsabilidades. Porque tu familia depende de ti. Porque «así son las cosas».

Y en ese bucle, día tras día, te vas perdiendo.

Muchas personas que acompaño en procesos de definición de su propósito llegan a consulta con esta misma frase: «me siento atrapado en mi trabajo.»

Hoy quiero hablarte de algo que casi nadie menciona cuando hablan de sentirse atrapado: no estás atrapado por falta de opciones. Estás atrapado por los estados de ánimo en los que vives.

Y esa diferencia lo cambia todo.

Por qué te sientes atrapado aunque quieras irte

Cuando alguien me dice «me siento atrapado en mi trabajo», lo primero que le pregunto no es «¿por qué no renuncias?».

Le pregunto: «¿Qué crees que pasaría si lo hicieras?»

Y ahí aparecen:

«No voy a encontrar nada mejor.»
«Todos los trabajos son iguales.»
«Mi familia me va a juzgar.»
«No puedo arriesgar el sueldo que tengo.»
«¿Y si me equivoco y termino peor?»

Todas esas frases tienen algo en común: son interpretaciones sobre el futuro que ves como verdades absolutas.

Y cuando esas interpretaciones dominan tu manera de ver la vida, no ves opciones. Ves muros.

Eso es lo que la perspectiva ontológica del lenguaje nos enseña: los estados de ánimo son interpretaciones sobre lo que ves posible para ti en el futuro.

Y cuando estás en estados de ánimo limitantes, el futuro se cierra. Literalmente no puedes ver salidas que están ahí.

Si quieres entender más profundamente la diferencia entre emociones y estados de ánimo, te recomiendo esta entrada donde explico cómo funcionan. Estados de ánimo diferencia con emociones

Los cuatro estados de ánimo que te mantienen atrapado

Cuando trabajo con personas que se sienten atrapadas en su trabajo, identifico una y otra vez los mismos cuatro estados de ánimo. No son sentimientos pasajeros. Son formas de interpretar la realidad que se han instalado y que guían todas sus decisiones.

1. Resignación: "Nada va a cambiar"

Estás resignado cuando has dejado de creer que algo puede ser diferente.

«Para qué intentar si ya sé cómo va a terminar.»
«Todos los trabajos son iguales. Mejor quedarme aquí.»
«Yo ya no estoy para cambios.»

La resignación es la renuncia a la posibilidad misma de cambio.

Desde la resignación, ni siquiera buscas opciones. Porque «ya sabes» que no las hay.

Y lo más peligroso: la resignación se disfraza de realismo. «Soy realista», dices. Pero lo que realmente pasa es que has dejado de ver posibilidades.

2. Frustración: "Ya lo intenté y no funcionó"

Estás frustrado cuando sientes que te golpeas contra la misma pared una y otra vez.

Pediste ese aumento y te lo negaron. Hablaste con tu jefe sobre la carga de trabajo y nada cambió. Pusiste límites y nadie los respetó.

«Nada de lo que hago funciona.»
«¿Para qué esforzarme si da igual?»
«Esto no tiene solución.»

La frustración aparece cuando el esfuerzo no genera resultados. Y cuando esa frustración se sostiene en el tiempo, se convierte en una forma de ver el mundo: «Todo es inútil.»

La frustración se sostiene en evaluaciones automáticas que tenemos sobre las situaciones. Aquí te explico cómo funcionan esas evaluaciones: Estados de ánimo y evaluaciones.

3. Desconfianza: "Nadie me va a apoyar"

Estás en desconfianza cuando crees que no puedes contar con nadie para salir de donde estás.

Desconfías de que otro trabajo sea mejor. Desconfías de que tu familia te apoye si renuncias. Desconfías de poder encontrar algo diferente.

«Si renuncio, mi familia me va a presionar.»
«Me dicen que me apoyan, pero después me recuerdan las facturas.»
«No confío en que exista un lugar donde pueda ser yo misma.»

Desde la desconfianza, te sientes solo, sola. Y esa soledad alimenta la sensación de trampa.

4. Decepción: "Luché tanto por esto y no era lo que creía"

Estás decepcionado cuando descubres que aquello por lo que tanto luchaste no te llena.

Ese cargo que perseguiste durante años. Esa empresa que parecía perfecta. Ese sueldo que creías que te haría feliz.

Y cuando finalmente llegaste, descubriste que no era lo que esperabas.

«¿Para esto era todo el sacrificio?»
«Llevo diez años construyendo esta carrera y siento que no me llena.»
«La vida se me va entre los dedos y no disfruto nada.»

La decepción es uno de los estados de ánimo más dolorosos porque implica que lo que creías que era el camino resultó no serlo. Y eso te deja sin piso, sin saber hacia dónde mirar.

Cuando tu cuerpo toma el mando: ansiedad, pánico y agotamiento

Estos cuatro estados de ánimo (resignación, frustración, desconfianza, decepción) no solo afectan tu mente. Afectan tu cuerpo.

Porque cuando tu mente interpreta que estás atrapado sin salida, tu sistema nervioso reacciona.

Crisis de pánico: "Mejor no te muevas"

Las crisis de pánico que muchas personas experimentan en contextos laborales no son aleatorias. Son tu cuerpo diciéndote simbólicamente: «Si no sabes qué hacer, mejor no te muevas.»

Es tu sistema nervioso en modo protección total. Porque desde su perspectiva, moverte hacia lo desconocido es más peligroso que quedarte donde estás, aunque donde estás te esté destruyendo.

Ansiedad: Exceso de futuro cerrado

La ansiedad laboral que sientes no es solo «estrés». Es tu mente pensando obsesivamente en un futuro que ves cerrado.

Piensas en renunciar y aparece: «¿Y si no encuentro nada?»
Piensas en quedarte y aparece: «¿Y si me quedo atrapado aquí para siempre?»
Piensas en el lunes y aparece: «No puedo más con esto.»

La ansiedad es exceso de futuro. Pero no cualquier futuro: un futuro que interpretas como amenazante y sin opciones.

Agotamiento profundo: Sostener lo insostenible

Y finalmente, cuando sostienes esta situación en el tiempo, aparece el agotamiento profundo.

Este agotamiento tiene que ver directamente con la importancia del propósito en tu vida. Cuando lo que haces no te importa, el alma se agota.

No es cansancio físico. Es el agotamiento de vivir día tras día en una vida que sientes que no es tuya. De actuar un papel que no elegiste. De sostener una máscara que pesa cada vez más.

Las señales de que estás atrapado (aunque funciones por fuera)

Hay personas que desde afuera parecen estar bien. Mantienen la productividad. Cumplen sus objetivos. Responden correos.

Pero por dentro están destruidas.

Estas son las señales de que estás atrapado, aunque nadie lo note:

El domingo por la noche pesa más que toda la semana

Hay una ansiedad específica que aparece el domingo por la tarde. No es solo el fin del descanso. Es el peso anticipado de volver a ser alguien que no eres.

Fantaseas constantemente con renunciar, pero el miedo te paraliza

«Quiero renunciar» se ha vuelto tu pensamiento más recurrente. Pero cada vez que estás cerca de tomar la decisión, aparece el miedo.

Miedo a decepcionar. Miedo a no encontrar algo mejor. Miedo a que tu familia te juzgue. Miedo a equivocarte.

Y en ese miedo te quedas atrapado. Queriendo irte pero sin poder moverte.

Tu familia te dice: "Te apoyo, pero piensa en tus responsabilidades"

Y escuchas el «pero» más fuerte que el «te apoyo».

Esa frase resume la trampa perfecta: te dicen que te apoyan, pero en realidad te están recordando por qué no puedes moverte.

Y eso alimenta tu desconfianza. «No puedo confiar en que realmente me apoyen.»

Te levantas cansado aunque hayas dormido

Dormiste ocho horas. Pero te levantas como si no hubieras descansado nada.

Porque el cansancio no es del cuerpo. Es del alma. Es de vivir día tras día en incongruencia contigo mismo.

Haces lo mínimo para sobrevivir emocionalmente

Ya no te involucras. Haces lo justo para cumplir. Conservas energía porque no te queda nada para dar.

Esta apatía no es pereza. Es tu sistema protegiéndose del dolor de seguir invirtiendo energía emocional en algo que no tiene sentido para ti.

🎁 Kit de Supervivencia Emocional (Descarga gratuita)

Si en este momento te reconoces en estas señales, si sientes que no puedes más pero tampoco puedes irte, necesitas herramientas de supervivencia emocional inmediatas.

He creado algo específicamente para este momento:

El Kit de Supervivencia Emocional es una guía práctica con técnicas de regulación del sistema nervioso, ejercicios para gestionar la ansiedad laboral y prácticas de autocuidado para cuando estás al límite.

No es para «arreglar» todo. Es para que puedas respirar mientras encuentras claridad sobre qué hacer.

Este kit te ayudará a:

  • Regular tu sistema nervioso cuando sientes que vas a colapsar
  • Gestionar la ansiedad del domingo por la noche
  • Crear micro-pausas de autocuidado en tu día laboral
  • Reconectar con tu cuerpo cuando la mente no para
  • Sostener tu estabilidad emocional mientras exploras opciones

La trampa no son las circunstancias. Son los estados de ánimo.

Aquí está lo que cambia todo:

No estás atrapado por tus circunstancias. Estás atrapado por los estados de ánimo desde los que interpretas tus circunstancias.

No digo que en todas las ocasiones la acción a seguir es irse del trabajo. Aún así, he visto personas en situaciones objetivamente difíciles (responsabilidades económicas grandes, familias que dependen de ellas, mercado laboral complicado) que lograron salir. ¿Cómo? Transformando los estados de ánimo que las mantenían paralizadas.

Y he visto personas en situaciones objetivamente más manejables que permanecen atrapadas durante años. ¿Por qué? Porque los estados de ánimo de resignación, frustración, desconfianza y decepción cierran su acceso a las posibilidades.

La trampa no está afuera. Está en cómo estás interpretando lo que ves.

Desde la resignación, ves: «Nada va a cambiar nunca.»
Desde la apertura, ves: «No sé qué pasará, voy a explorar.»

Desde la frustración, ves: «Ya lo probé todo y nada funciona.»
Desde la curiosidad, ves: «¿Qué más puedo probar? ¿Qué no he visto?»

Desde la desconfianza, ves: «Nadie me va a apoyar realmente.»
Desde la confianza, ves: «Hay personas que pueden acompañarme.»

Desde la decepción, ves: «Perdí años de mi vida en esto.»
Desde la aceptación, ves: «Esos años me enseñaron lo que no quiero. Ahora puedo elegir diferente.»

Psicología para la Acción: El ejercicio de la pausa consciente

Este ejercicio está diseñado para que puedas empezar a ver las interpretaciones que te mantienen atrapado y abrir nuevas posibilidades.

Necesitarás: 30 minutos sin interrupciones, un cuaderno, disposición para la honestidad radical.

Paso 1: Identifica tu estado de ánimo dominante

Cierra los ojos. Respira profundo tres veces. Ahora pregúntate:

¿Cuál de estos estados de ánimo está guiando mi vida en este momento?

  • Resignación («nada va a cambiar»)
  • Frustración («ya lo intenté y no funcionó»)
  • Desconfianza («nadie me va a apoyar»)
  • Decepción («esto no era lo que creía»)

Escribe el estado de ánimo que reconoces. Puede ser uno o una combinación.

Paso 2: Identifica la interpretación que lo sostiene

Cada estado de ánimo se sostiene en una interpretación sobre el futuro.

Pregúntate:

Desde este estado de ánimo, ¿qué creo que es verdad sobre mi futuro?
¿Qué posibilidades veo cerradas?
¿Qué opciones ni siquiera considero porque «ya sé» que no van a funcionar?

Escribe sin censura. Deja que salga todo.

Paso 3: Cuestiona esa interpretación

Ahora pregúntate:

¿Es esto absolutamente cierto?
¿Hay alguna evidencia que contradiga esta interpretación?
¿Conozco a alguien que haya estado en una situación similar y haya encontrado salida?
Si alguien que amo estuviera en mi situación, ¿le diría lo mismo que me digo a mí?

No se trata de forzarte a ser positivo. Se trata de ver que tu interpretación, aunque se siente como verdad absoluta, es solo una de las posibles formas de ver la situación.

Paso 4: Abre una interpretación alternativa

Si pudiera ver esta situación desde la curiosidad (no desde la resignación), ¿qué vería?
Si pudiera verla desde la confianza (no desde la desconfianza), ¿qué nuevas conversaciones podría tener?
Si pudiera verla desde la aceptación (no desde la decepción), ¿qué aprendizajes rescataría?

Escribe al menos una interpretación alternativa. No necesitas creerla completamente todavía. Solo necesitas ver que existe.

Paso 5: Una acción pequeña desde la nueva interpretación

Desde esa nueva forma de ver las cosas, ¿qué pequeña acción podrías tomar esta semana?

No hablo de renunciar o hacer cambios dramáticos. Hablo de algo pequeño:

  • Tener una conversación honesta con alguien de confianza
  • Explorar opciones sin compromiso (ver ofertas, actualizar LinkedIn)
  • Escribir qué necesitarías para sentirte menos atrapado
  • Pedir ayuda profesional para navegar este proceso

Lo importante no es la magnitud de la acción. Es la dirección. Cada paso desde una nueva interpretación empieza a transformar el estado de ánimo.

No estás atrapado. Estás en un estado de ánimo que cierra posibilidades.

Sé que en este momento no se siente así. Se siente como si realmente no hubiera salida. Como si las paredes fueran reales.

Pero las paredes no son tus circunstancias. Las paredes son las interpretaciones que has construido sobre tus circunstancias.

Y esas interpretaciones se pueden transformar.

No digo que sea fácil. No digo que no requiera valentía. No digo que no haya riesgos.

Digo que la sensación de estar atrapado no es la verdad de tu situación. Es el estado de ánimo desde el que la estás viendo.

Y cuando transformas el estado de ánimo, empiezas a ver opciones que siempre estuvieron ahí pero que no podías ver.

Un espacio para acompañarte en esta transformación

Si esta entrada resuena contigo, si reconoces que los estados de ánimo te tienen atrapado, quiero que sepas que no tienes que navegarlo solo.

Estoy creando un espacio diferente para personas como tú. Personas que saben que algo tiene que cambiar pero necesitan acompañamiento para transformar los estados de ánimo que las paralizan.

Un lugar donde puedas explorar qué interpretaciones te mantienen atrapado, reconectar contigo mismo, y construir nuevas posibilidades desde la claridad, no desde el colapso.

Pronto compartiré más sobre esto. Mientras tanto:

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Preguntas frecuentes sobre el agotamiento emocional en el trabajo

¿Es normal sentirse atrapado en el trabajo?

Según estudios recientes, el 50% de trabajadores en España se ha sentido atrapado en su trabajo en algún momento. No es que seas débil o que no tengas opciones. Es que los estados de ánimo en los que vives (resignación, frustración, desconfianza, decepción) cierran tu acceso a las posibilidades.

¿Qué hago si quiero renunciar pero tengo miedo?

El miedo es normal cuando consideras un cambio importante. Lo que te paraliza no es el miedo en sí, sino el estado de ánimo desde el que interpretas ese miedo. Desde la resignación, el miedo te paraliza. Desde la valentía, el miedo te guía. 

¿Cómo sé si debo quedarme o irme de mi trabajo?

Esa no es la primera pregunta. La primera pregunta es: ¿Desde qué estado de ánimo estoy tomando esta decisión? Si decides desde la resignación, frustración o desconfianza, llevarás esos estados contigo a donde vayas. Primero necesitas transformar las interpretaciones que te mantienen atrapado. Después, la decisión será más clara.

¿Puede un psicólogo ayudarme si me siento atrapado en mi trabajo?

Sí. Un psicólogo con enfoque Gestalt y ontológico puede ayudarte a identificar los estados de ánimo que te paralizan, transformar las interpretaciones que sostienen esos estados, y reconectar con tu capacidad de ver y crear nuevas posibilidades. El acompañamiento profesional es especialmente importante si aparecen síntomas de ansiedad, crisis de pánico o agotamiento profundo.

¿Los estados de ánimo realmente se pueden transformar?

Sí. Los estados de ánimo no son biología fija, son interpretaciones sobre lo que ves posible en tu futuro. Cuando transformas esas interpretaciones, el estado de ánimo cambia. Esto no es pensamiento positivo ni autoengaño, es trabajo profundo de cuestionar las creencias que han cerrado tus posibilidades y abrir nuevas formas de ver tu situación.

Te animas?

 

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