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Tristeza o depresión ¿sabrías reconocer la diferencia?

Tenemos una importante tarea por delante, aprender a reconocer nuestras emociones y el papel de éstas en nuestra vida. Según Susana Bloch “vivimos en el mundo de las emociones, no hay nadie que esté en algún momento sin emociones. Eso no existe. Siempre estamos un poquito alegres, un poquito tristes… y es saludable tener estas emociones. Cuando las reprimimos, nos enfermamos.” Hoy aprenderás algunos aspectos básicos sobre la tristeza.

 

Tristeza, un instrumento de la biología.

Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente están ahí. Son un instrumento de la biología para tu supervivencia. Ante el peligro es natural que reacciones con miedo, de no ser así no se activaría en en tí la respuesta de huída y obviamente peligraría tu integridad.

Las emociones tienen luz y sombra. Cada emoción tiene una función y precisamente la función de la tristeza es hacer que tomes un tiempo para reflexionar acerca de ese acontecimiento que ha sucedido que te ha llevado a sentirla: problemas con tus padres, ser herido por miembros de la familia, una mudanza. Problemas en la escuela, el trabajo o con los amigos. Estar enfermo o tener a alguien cercano que esté enfermo.

Si no sientes tristeza no te detendrías a observar qué te sucede, y seguirías de largo ante la situación sin recibir la lección que la emoción trae consigo. Así que es importante hacer un alto y tomar contacto con la tristeza, sentirla profundamente y darle la oportunidad de cumplir su función. La luz de la tristeza es ayudarte a reconocer qué necesitas hacer de manera diferente, para tomar contacto con lo sucedido, para integrarlo en tu vida.  Es claro que sentir profundamente la tristeza y descubrir el mensaje que trae consigo puede no ser tan sencillo como suena, es por eso que los profesionales podemos ayudarte a hacerlo.

 

Tristeza o depresión

 

 

Tristeza crónica, terreno fértil para la depresión.

Así como tiene luz, la tristeza también tiene su sombra: la depresión. Una tristeza que no has integrado, a partir de la cual no has tomado el tiempo para reflexionar o no has permitido que transforme tu vida, puede convertirse en una depresión. Te deprimes cuando congelas tu tristeza, cuando te aferras a ella, cuando reniegas de la situación y crees que la única salida posible es regresar al estado anterior a que ocurra el evento que produce tu tristeza, pero eso lamentablemente no es posible.

Te deprimes cuando por un largo tiempo has estado triste y no te has permitido escuchar la emoción, has pasado saltando por encima de ella, adormeciéndola con experiencias intensas, drogas, compras, ruido externo, conversaciones vacías, todo con tal de no sentir.

Ahora bien, el duelo ante la muerte de un ser querido, el trastorno afectivo estacional (depresión por falta de luz)  y el trastorno bipolar entre otros estados de ánimo, tienen sus propias causas y no surgen necesariamente de un estado de tristeza prolongado.

 

Tristeza o depresión

 

 

Algunas pistas para salir de la tristeza.

  • Siente la emoción. Deja de evitar sentirla. Conecta con lo que te falta ¿qué es lo que no consigues, qué te produce tanto malestar? Identificar lo que te sucede es fundamental, en ocasiones no es una sola causa, por eso es el primer paso porque al ponerles nombre puedes ir resolviéndolas una a una.
  • Toma decisiones. A partir del paso anterior seguramente te darás cuenta que necesitas hacer cambios, deja de esperar que las cosas pasen, haz que sucedan, da el primer paso. Nadie acertó a la primera así que si te equivocas ya tendrás otras oportunidad de acertar.
  • Todos los días haz pequeños gestos de cortesía y generosidad para ti mismo. Comer algo que te gusta, caminar, compartir con alguien con quien te sientes bien, ver una peli divertida, aprender algo nuevo, leer un libro entretenido.
  • Planea tu día. Cuando tienes actividades que realizar es mucho más probable que tengas el impulso a realizaras y tengas ganas de salir de casa que si no planeas nada para el día.
  • Haz balance nocturno y agradece por el día. En la noche repasa tu día, tus actividades, qué harías diferente, qué disfrutaste, qué sorpresas te trajo el día. Finalmente agradece a la vida, a Dios, al Universo a tí mismo por ese día que has disfrutado.
  • Cambia tu alimentación. Algunos alimentos pueden estar relacionados con baja energía, cambios de ánimo, tristeza.
  • Pide ayuda. Si definitivamente sientes que no eres capaz de salir por tu cuenta de tu estado permanente de tristeza es importante que busques ayuda profesional, de lo contrario y con el tiempo es probable que desarrolles un trastorno depresivo.

 

Tristeza o depresión

 

Algunos síntomas depresivos

«La depresión es una enfermedad, en el sentido psiquiátrico, en la que hay una tristeza patológica que es intensa y duradera y que está asociada a otros síntomas. Estos son la anhedonia (la incapacidad para sentir placer), la abulia (notable falta de energía), la pérdida de peso y apetito, trastornos del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, y sucesión de ideas reiteradas de sentimiento de culpa, preocupación excesiva por la salud y fantasías suicidas. No tienes energía ni vitalidad, ni ganas de hacer nada. Y lo más importante: piensas que no te vas a recuperar nunca. Hace que el futuro lo veas complemente negro, un agujero del que no puedes salir» explica Luis Caballero, vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría

Si estás en en profundo estado de tristeza o angustia por más de 6 meses y presentas varios de los síntomas descritos abajo, es probable que estés entrando en un trastorno depresivo.

  • Sentimiento constante de tristeza, ansiedad, o vacío.
  • Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo. Ves el mundo sin ninguna ilusión y no contemplas el futuro como una posibilidad para tí.
  • Sentimientos de culpa, inutilidad, y/o impotencia ante los más mínimos detalles.
  • Irritabilidad, inquietud, reaccionas de manera intensa a pequeños obstáculos.
  • Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las relaciones sexuales.
  • Fatiga y falta de energía. Sientes que las más pequeñas actividades cotidianas son superiores a tus fuerzas, levantarte, hacer la compra, vestirte, ir a trabajar, cuidar de tus hijos.
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles, y para tomar decisiones.
  • Problemas para dormir. Despertar muy temprano, o dormir demasiado.
  • Comer excesivamente, especialmente dulces o perder por completo el apetito.
  • Pensamientos suicidas o intentos de suicidio.
  • Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que no se alivian incluso con tratamiento

Claramente la tristeza es una emoción, un herramienta de la biología, un recurso valioso en nuestras manos, la depresión es un trastorno, una enfermedad pero lamentablemente y con mucha frecuencia se confunden una con la otra, incluso hay médicos de cabecera que medican las tristezas.

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© Anamaya | Psicología para la Acción | Vigo, España | 2017

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